Y Así Fué Como Mi Corazón Se Teletransportó a Venezuela

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Es cierto que el hogar es donde está el corazón.

Es cierto también que a veces las redes sociales puedes ser un hoyo negro donde perdemos tiempo, y nuestro foco, pero a veces pueden ser una bendición. Así fué, justo antes de sentarme a meditar, que encontré ésta canción de Sanluis, titulada Son tan buenos los recuerdos

Y hay que ver que si son buenos... pues recordar es vivir!

Son tan buenos los recuerdos de los bochinches y guachafitas en la patria, sobre todo en ésta época del año. Gaitas, ponche crema, y uno que otro fosforíto que, según la leyenda, había un carajito en un edificio de Los Palos Grandes que los lanzaba desde la ventana. Atormentándo así a todo el vecindario. 

Reuniones familiaries con quizás un par de chistecitos, uno que otro jueguito de dominoes, y mucha bailadera, son el común denominador de las fiestas navideñas venezolanas. Quizás nunca volveremos a celebrar todos juntos en la patria, pero siempre llevaremos la fiesta por dentro a donde vayamos. 

Cuénta la leyenda, que esa canción que les mencioné, quizás me haya sacado una lágrima... o dos. Agradezco a Sanluis la oportunidad de recordar y vivir, para seguir trabajando arduamente por representar de la mejor manera a nuestra querida patria.

¿Y tu corazón donde está? Por unos segundos... el mío estuvo en Venezuela. 

Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo!